«Ya no me quiere».
«Es cáncer».
«¿Donde está mi hijo?».
«La hipoteca me vence».
«Tengo miedo».
«La mataré».
«Duele mucho».
«¿Y mañana?».
«Me aburro».
«Quiero más».
«No quiero».
«No puedo».
«No debo».
«No».
«Si mi gato está muerto,
a mi qué me importa lo que pasa en Siria,
en Guatemala, en Birmania, en Palestina,
en Somalia, en el Congo
o en el portal de al lado;
a mi qué más me da quien nos gobierna,
si los azules o los colorados,
si los malos o los peores».
El opresor lo sabe.
Hay que luchar contra el sufrimiento
antes que contra la opresión.
Dejar de padecer libera.
<><><><><><><><><><><><><> Toda poesía es un error del sistema <><><><><><><><><><><><><>
Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.<><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><>