Instinto

A las ordenes del poderoso criminal
honorables obedientes a la mística oficial
fanáticos de la idea hecha creencia
alienados por la banalidad y la apariencia
sometidos a irrebatibles excusas inventadas
hipnotizados por las mayores tonterías jamas contadas
sumisos con el precio a pagar
malvendidos para poder comprar
maltratados esclavos invidentes
dóciles trabajadores complacientes
rivales en competiciones de corral
que para vivir mejor lo pasan fatal
adocenados por las necesidades elementales
víctimas de estúpidas enfermedades mentales
hipotecados de por vida para el desahucio
por interés protestatarios de anuncio
necesitados de cuanto más mejor
inmolados por el placer del dolor
constantes satisfechos insatisfechos
siempre consumados por los hechos
adoradores de banales becerros idiotas
aletargados revolucionarios sin pelotas
suicidas de sofá automóvil y teléfono 
mártires por devoción al rey mono
millonarios de cosas pobres de bazar
creyentes de la leyenda del azar
víctimas de la obesidad y colesterol
viviendo de la esperanza de marcar un gol
simples pobres de soberana pobreza
soñadores que han perdido la cabeza
sacrificados devotos de la tecnotontería
alimentados con las sobras de la porquería
capaces de maltratar por un plato de comida
supervivientes minusválidos de la muerte en vida

nos queda tan solo la ilusión
de que el mismo instinto de salvación
que nos ha traído hasta aquí
será el que nos sacará de aquí

La cuántica del deseo

Nuestras vidas
están hechas de brevedades,
pedazos,
fragmentos,
trozos,
porciones,
partes,
trizas,
retazos,
parcelas,
pasajes,
astillas,
piezas,
retales,
briznas,
granitos,
gotas,
pizcas,
chispas,
destellos,
gestos,
señales,
pinceladas,
brochazos,
suspiros,
inspiraciones,
palabras,
silencios,
estrépitos,
susurros,
voces,
gemidos,
roces,
caricias,
besos,
abrazos,
mordiscos,
pellizcos,
sorbos,
migas,
pasos,
saltos,
escalones,
eslabones,
manotazos,
revolcones,
pisotones,
martillazos,
aciertos
y tropezones.

A veces,
nuestros cachitos
coinciden
bajo el manto
de las pieles desnudas.
Esos encuentros compartidos
son las partículas efímeras
de la felicidad.
Solo podemos creer
en el rastro de su existencia.
Única fe que nos está permitida.

Triste especie

Tristeza complaciente
de poderoso resabio
la de nuestra triste especie.
Uno junto al otro en el camino,
anhelando aventuras de perdición
en las que encontrarnos.

Haiku #14

Inspiración
y acción, para crear.
Vivir es arte.

Se nos olvida
que las metas no existen,
al competir.

Que no pierde
nunca el hilo la araña,
sabe la mosca.

Que algunas letras
sean refugio cálido
de tus noches.

Si lo escribimos
a pedradas, en sangre
lo leeremos.

Nuestros ladridos
no serán poesía
ni argumentos.

Una derrota
a tiempo puede ser
la gran victoria.

En trabajar
por vivir, no hay virtud,
hay sumisión.

La poesía
no es buena ni mala,
es rebelión.

Es la pobreza
de imaginación, la única
inexplicable.

Nuevos mitos

convertida en valiosa verdad
verdadera
la fantasía mentirosa
de lo mío y lo tuyo
por obra y gracia de los dioses
o del ineludible así son las cosas

inventadas certezas trascendentes
esencias universales
leyes generales
derechos de alguna humanidad

tu y yo
cada uno por su lado

vamos a encontrar el camino
más o más estrecho
por el que derivar
el lecho más o más piojoso
donde yacer y amar
y el pan más o más mugriento
con que comer

vamos a tener que inventar y defender
nuestro derecho a vivir
condenados
a nuestra manera de vivir

vamos a tener que vender
nuestros pedacitos
al mejor postor
para poder sobrevivir

tu compras yo vendo
tu vendes yo compro
el uno contra el otro

criaturas poseídas
que se apoderan
convertidos en amos
señores del feudo
emprendedores
o se entregan
convertidos en esclavos
siervos
asalariados

trabajando entre todos
para vaciar la vida
convencidos creyentes
del siniestro espejismo
de la indiscutible justificación
de que así la llenaremos

la vida

con la plenitud de la existencia

Suicidio o revolución

En el puerto, de un resbalón, un marinero demasiado servicial, cayó al mar, mientras trajinaba con un pesado motor fueraborda. Mientras más se hundía, a toda velocidad, en las profundidades, más fuerte se abrazaba al motor intentando ponerlo a salvo. Quienes lo vieron caer le gritaban que lo soltase, pero sus gritos fueron inútiles, como inútiles fueron los esfuerzos del obtuso marinero por mantenerse a flote. Cuando por fin tocó fondo, con los oídos y los pulmones a punto de estallar, más desmayado que decidido, soltó su pesada carga. Rescatado in extremis, apenas con un hilo de vida y de voz, se disculpó ante su capitán por su gran torpeza y aun se mostró dispuesto a asumir el coste de los perjuicios ocasionados.

De semejante manera, nuestras vidas hoy, se hunden en la oscuridad, lastradas por nuestra inquebrantable confianza en la técnica, y por nuestra bovina convicción de que el derecho a la vida y sus condiciones no nos pertenecen del todo. Mientras tanto, desoímos avisos y advertencias. ¿Se trata acaso de un descabellado intento de suicidio inconsciente?. ¿A quién le pediremos perdón cuando todo acabe?. ¿Como compensaremos el daño causado?. Y desprendernos de los lastres autoimpuestos y las cargas absurdas, ¿no es la única revolución posible que nos permitirá salir del atolladero?. Dar las gracias siempre será preferible a dar las disculpas.

Haiku #13

La nueva técnica
no podrá reducir
lo natural.

Mortalidad,
epidemia incurable
de los humanos.

Nos enfrentamos,
de vivir fatigados,
contra la muerte.

Capitalismo,
un capítulo solo
del poder puro.

Estoy excluido
del goce que disfruta
un propietario.

La propiedad
inventa sus derechos
contra los míos.

Si nada tienes,
ni puedes elegir
de donde eres.

El poder crece
con la necesidad
del excluido.

Desalojados,
los que nada poseen,
no pueden ser.

Sobrevivir
será morirse un poco
todos los días.

Haiku #12

Fotos de tinta,
en negro sobre blanco.
Hazte la imagen.

Imagínatelo.
Descansa la mirada.
Lee las letras.

En Instagram
compartir será el fin.
Tú eres el medio.

Tantas imágenes
hacen una palabra
de mil lecturas.

Si la vida es
todo lo que hacemos,
hagamos versos.

La mezquindad
se extiende, al atenuarse
la pobreza.

Modo de vida,
más pobre, cuanto más
fácil se vive.

El devenir
transcurre sumergido
en lo eterno.

Realidad:
el ingrediente base
de la ilusión.

No me redimo
ante la duración
y el devenir.

Sobrevivir

Cuando solo se puede vivir así,
sobreviviendo,
convertido en esclavo,
mis amos me aplauden,
me jalean
satisfechos con mis piruetas.
Siento que estoy salvado,
cuanto más muerto estoy.
Cuanto más sometido.
Mi chaleco salvavidas
en realidad es una camisa de fuerza,
la cuerda sobre el abismo, una soga,
el zapato de ballet, una horma.
A nadie le importa si vivo o muero,
pero a mis amos les hace falta que yo sobreviva.
Necesitan mi supervivencia
para poder vivir con fuerza y exuberancia.
Soy combustible,
soy el ingrediente base,
para sus máquinas económicas de dominio.
Me necesitan,
aseado,
saludable,
deseoso,
necesitado,
saciado pero insatisfecho.
Me necesitan comprando, cocinado y comiendo.
El artificio de sobrevivir,
confunde consumir con alimentar,
apetito con hambre.
Saciados los instintos,
abotargado el mundo.
Las garantías convierten en dificultades las ayudas.
Que dificil es vivir asegurado.
Si no tengo que luchar, para qué quiero los brazos,
si no tengo que resolver, para qué el ingenio,
si no necesito pensar, la cabeza me estorba.
Sobrevivir mata.
Sobrevivir convierte la alegría en angustia,
la risa en alarma.
La vida en sarcasmo.

Costumbre

La costumbre es el bisturí
que cercena mis carnes.
De las bondades de su
inapelable y sádica ley,
tengo las carnes
convencidas.
Obedientes
dóciles,
sometidas,
vencidas,
mis carnes,
se dejan mutilar.

La costumbre
es la hechura del olvido,
la desmemoria,
la amnesia,
que me mantiene encerrado
en una jaula con la puerta abierta.
De mis carnes,
domesticadas,
borrada la memoria,
no sé ya, para qué son
aquellas alas.

Con los pies hundidos
en el minúsculo tiesto
de la costumbre
nunca voy a crecer,
convencido de que crezco.

Persianas

Por las persianas
de mi dormitorio
pasa la vida,
como pasan los días,
entrando y saliendo
sin cesar.

Por las persianas
de mi dormitorio
entran:
las campanadas de la iglesia,
los arrullos de las palomas,
el aleteo de los vencejos,
el canto lejano de los gallos,
y la cháchara de las vecinas
los quejidos y lamentaciones
de sus vidas sin sombra
e interminable sustancia.
Entra el polvo de la calle,
el humo de los coches
y el sol a renglones.
El olor de la lluvia,
la radio del vecino
y el camión de la basura,
la brisa fresca de la madrugada,
el calor agobiante de la noche,
Entra la canción del borracho
o su lamento,
el rugido de un avión,
el llanto de un niño,
el ladrido de un perro,
el maullido de un gato.
Entran moscas y mosquitos,
olor a leña y a sardinas,
el chunda chunda de la verbena
y el estrépito del botellón.
Los portazos
del incesante entrar y salir.

Por las persianas
de mi dormitorio,
de vez en cuando,
sale:
algún gemido
de placer.
Se escapa y se esparce
como un pellizco de sal
que se diluye
sobre las calles
de la vida cotidiana.

Un pliegue escondido

En el lienzo de tu piel
hay un pliegue secreto.
Es apenas una duna,
pero a mí, se me antoja una playa.
Quizá solo quepa una caricia,
pero yo sé que caben mil besos.
Es un trazo casi imperceptible,
pero hace inmensas las miradas.
Una pincelada perfecta,
que no se puede falsificar.

En el paraje de tu piel
hay un pliegue escondido
–no voy a decir donde está
por si lo invaden los turistas–
en él, pienso quedarme a vivir
para morir dulce y lentamente.
Con las yemas descalzas
de los dedos,
en él, dejaré cada día
mis huellas estremecidas.

Ceniza

De las resonancias del fuego
quedan tristes lamentos
incrustados en la piel.
Le falta alegría
a lo que se ha consumido
y si no me inquieto,
si no desespero,
será que no siento,
será que hoy, aquí, me muero.

Gris y polvorienta,
la ceniza no es brasa,
la ceniza no es fuego,
lo fue, pero ya no.
En la ceniza no crece nada
ni aun regándola con lágrimas,
la ceniza nace del fuego
y se muere de frío.

Todavia en los caminos,
en las calles del barrio,
por encima de las casas,
los tejados y las fachadas,
sobre sus gentes asombradas,
se extiende el manto,
de la melodía del calor.
Al esparcir la ceniza,
la perversa ceniza insensible,
nos quedaremos sin color.

Ternuras

ssssh
no escuches
contén tu ira
un instante
déjame abrazarte
cierra los ojos
un momento
y tras el velo
de tus párpados
adivina la ternura
de mis labios
para que
la sorpresa
del beso
convierta
de nuevo
tu pasión
en lujuria

Drogas y alcohol

a mi amigo Manolo

Poderoso hechizo
contra la lucidez,
más frío que el amor,
más líquido todavía.
Combustible
para las quimeras,
que en sus generosas fantasías
disuelve los muros
de la intimidad.

En los bares del aburrimiento
donde mueren de tedio
los bebedores,
a veces, alguno se rebela
contra su propia soledad
y da un golpe en la mesa,
un grito incoherente.
Intenta salir de sí mismo
hacia el mundo exterior,
saltar la mortífera valla del yo
para unirse con el otro,
intenta alcanzar paz,
y no parecer un borracho.

Quiere salir del exilio,
y solo consigue salir del local
en ingrávidas volandas,
aislado por dentro
y exiliado hacia fuera.
Los demás lo miran
sin inmutarse,
no defienden su gesto
aunque en realidad
todos lo llevan dentro.

La indiferencia
no le castiga,
sigue solo,
sigue torturado,
pero se siente más valiente.
La próxima vez
el grito será más potente,
quizá romperá alguna cosa,
en fin, será más coherente.

El menosprecio al rebelde
a todos nos castiga,
la misma sangre
nos recorre por dentro.
Entendiendo sus mensajes
y sus intentos de libertad,
como torpezas o debilidades,
seguiremos incomunicados,
retrocedemos paso a paso,
condenados a la esclavitud.

Entre la ficción del amor
y la brutal soledad,
en su tic tac
hacia la muerte,
se pierde
la vida de verdad.

Aislado

Desplegadas todas tus velas
a los vientos del alba
desde mi isla solitaria
cada mañana te veo navegar,
balanceandote rumbosa
de babor a estribor
entre un mar de caras sin rostro,
de proa a popa
sobre oleadas de cabezas flotantes,
tú la de las miradas dadivosas.

Me late desbocada la ilusión
de tu desembarco,
quiero repoblar mi isla,
fundar una comunidad contigo,
hacer de nuestras islas un continente,
basta de archipiélagos,
de islas aisladas.

Quiero tener una relación autentica,
sin pactos ni mentiras
que borran conciencias,
no más hechizos ni confusión.
Enfrentar sufrimiento y rupturas,
nada de compromisos,
solo la piel verdadera y su recuerdo.

No más
consentimientos silenciosos,
sonrisas de molde,
palabras de paja,
apatía simpática,
amable humillación,
renuncias por inacción,
migajas que no le bastan al deseo
ni a los sueños.

Que no naufrague la ilusión,
quiero estar junto a ti,
encontrarte cuando te toque,
extender la mano,
hacer del simple gesto un sortilegio,
levantar la vista,
que nuestros ojos se encuentren,
convertirte,
de lejana a próxima.

[Decidido.
Mañana por la mañana
cuando la vea en el metro,
por fin la abordaré.
¡Ah del barco!.
...
O tal vez,
pasado mañana,
no sea cosa
que naufrague la ilusión].

Llorar

Cuando yo era un crío
mi padre me dijo
infinidad de veces
los hombres no lloran
yo era propenso al llanto
a él eso le irritaba
los hombres no lloran
sentenciaba abrupto
para atajar mi llorera
tanto me lo dijo y me lo dijo
que tonto de mí le creí
le creí porque era mi padre
como podía no creerle
para comenzar creí
que yo era un hombre
luego creí
que los hombres no lloran
así empecé que remedio
a tragarme las lágrimas
que seguían brotando
a pesar de mi padre
a pesar mío
tragué lágrimas infantiles
se podrían contar por miles
de primera comunión
de colegio y de callejón
de daños y dolores
de miedos y temores
las guardaba
en el deposito de las lágrimas
dentro no sé donde
pero claro
un día llegó el día
tenía que llegar
ese día terrible
aquel día
ese día
en que por primera vez
me rompieron el corazón
me lo machacaron
lo patearon sin compasión
lo arrastraron por el barro
y lo arrojaron a un pozo
me faltó poco
para morir ahogado
en un océano salado
mi deposito se rompió
se me desbordaron
todas las lágrimas
las acumuladas y las nuevas
hubo una inundación tan grande
un diluvio tan universal
que la tierra a mi alrededor
tardó años en secarse
comprendí
en aquel trance casi mortal
que entre los tontos
el más tonto era mi padre
comprendí
que yo no era un hombre
no de esa clase
y que los hombres lloran
lloran intenso y abundante
cuando se les rompe el corazón
en la cama
en la calle
en el cine
en el trabajo
en los brazos de su amante
en las zarpas de la soledad
lloran de día y de noche
cuando se les muere el perro
y no tienen con quien hablar
lloran con motivo y sin motivo
lloran tanto por tantas cosas que lloran
hasta cuando se muere su padre
ese hombre que nunca lloró
porque según él
los hombres no lloran

Caminar

Mi médico de cabecera
es un buen tipo
pero tiene aspecto de enfermo
lo cual resulta sospechoso
quien puede confiar
en un médico
que no se sabe curar a sí mismo
pero como es un buen tipo
no dudo de sus buenas intenciones
el día que mirando con seriedad
el folio donde se explicaba como es mi sangre
me dijo que lo mejor que podía hacer era caminar
decidí hacerle caso
no por que creyese que sus recomendaciones
fuesen muy profesionales
no me interesa toda esa jerigonza médica
fue solo porque es un buen hombre
y lo vi de verdad preocupado por mi
no suele ocurrir
que alguien se preocupe por nosotros
mañana iré a caminar me dije

vale pues hoy es uno de esos mañanas
zapatillas en ristre cadera hacia delante
barbilla levantada hombros relajados
talón punta talón
un paso detrás de otro
es temprano y por fin he salido a caminar
a combatir la grasa de las arterias
a despejar las piernas y a estirar la cabeza
dirección indeterminada
intento salir del centro
en los caminos el aire parece más limpio
apenas llevo unos minutos caminando
hacia las afueras del pueblo
tengo calor
sudo
el callo del dedo gordo protesta
me duelen las rodillas y los tobillos
se me hinchan las manos
suelto gases como la cafetera
me cuesta un poco respirar
camino buscando la sombra

frente a mi se alza un muro
de piedras encaladas y polvorientas
me pego a su fresca
sigo andando
hay que caminar hoy no mañana
al llegar a la esquina
una puerta de hierro oxidado
con una absurda cadena y un candado
no menos absurdo
tras la puerta de hierro
el cementerio
el triste
húmedo
gris
puñetero
cementerio
montones de lápidas mohosas
tumbas olvidadas
inscripciones anónimas
de repente un silencio escalofriante
un escalofrío apabullante
hasta los pajarillos han callado sus trinos
no se mueve ni un gramo de brisa
una paz irrreal
el tiempo detenido

despues de un buen rato
allí parado contemplando a través de la reja
me doy la vuelta y vuelvo sobre mis pasos
hombros caídos
culo hacia atrás
mirada al suelo
pies arrastrados
llego a casa y me meto en la cama
intento pero no puedo dormir
vueltas y vueltas
inquieto
un nudo en el estómago
los humores removidos
me levanto y voy a la mesa
enciendo el ordenador
y empiezo a escribir...

Cántamelo

Cuesta vivir sin amores,
pasear sin saber si hay flores.
Días de fiesta, gente triste.
Desamor, goteras en el alma.
La pena llega por su cuenta,
el placer hay que perseguirlo.
Mucha gente habla y no dice,
pensé que me sonreías
y era que te reías.
Tu cuerpo tiene más ánimo
que cualquier poema,
los gestos inconscientes
son mas dolorosos que los insultos.
No me basta tu palabra
ni aunque sea la de honor,
las verdades mejor cantarlas,
mejor acariciarlas.

Lejos

Cuando lejos acompaña a guerra
no hay de qué preocuparse.
Cuando lejos es el parapeto
no se oyen las explosiones
y la muerte no huele, ni ofende.
A lo lejos la sequía no quema
en los campos no crece el hambre,
las moscas no nos molestan
y no se oyen los llantos.
A lo lejos la indigencia
no huele a pies y a basura,
el frío no te clava sus puñales,
y la desesperanza no te envuelve.
De lejos la radiación no mata,
los ríos y las playas se ven limpias
y las ciudades parecen postales.
Si a lejos se le añade tiempo
ya no hay que remover tumbas.
Si lejos es el pasado, es lo pasado,
no hay memoria que valga,
habrá que pasar página.
Con la distancia la
conciencia se calla,
como cuando entre tú y el otro
hay una pantalla.
Cuando lejos es la lente
que pequeñita se ve la gente.
Lejos están las estrellas
los planetas y la luna,
hemos hecho telescopios
cohetes y naves espaciales
para poder conocerlos a fondo;
para todo lo demás
solo hay que abrir la puerta,
esa puerta que tenemos
todos tan cerca.

Big Bang

Nuestro universo
comenzó con una explosión.
No fue una explosión de alegría,
se pareció más al estallido
de una bomba
y las bombas
siempre provocan dolor.
De aquella explosión
nació la poesía,
por eso las poesías
suelen hablar de dolor
hasta cuando hablan de amor.

El aparcamiento

Se fue una parte de mi juventud
cuando convirtieron
el viejo edificio de mi colegio
en un aparcamiento.

En aquellas aulas estrechas,
donde dejé morir tantos años,
profesores desalmados
simularon enseñarme,
por conseguir un estipendio,
todo lo que podía haber aprendido
en cualquier otra parte.

Entre tanta tontería,
para ser honesto conmigo,
debo reconocer que aprendí.
El resto de mi vida
se alza sobre lo que aprendí allí
por eso, cuando convirtieron
el viejo edificio de mi colegió
en un aparcamiento,
se fue una parte de mi.

Allí aprendí a renunciar
–porque a renunciar se aprende–
al mundo oficial,
ese complicado mecanismo
concebido para incordiarme,
un mundo con ejércitos,
con iglesias y bancos de crédito,
con políticos e intelectuales.
No sería ni soldado, ni sacerdote.
ni banquero ni empresario,
me juramenté
para no ser funcionario.

Aprendí a renegar del fútbol
y de la música deshonesta,
de las clases de religión
de los sermones de la dirección
Aprendí a fumar tabaco
y a fumar hachís
a beber cervezas.
Y que las chicas
que me gustaban
nunca me iban ha bailar.
Aprendí a despreciar la culpa
y a dominar la desilusión.

En aquel edificio sin gracia
me convertí en una sombra
que no pesa y no deja huella,
aprendí a pasar desapercibido
para poder sobrevivir
en las refriegas del patio
y ante las frustraciones
de los mayores.

Pero sobre todo
aprendí a leer
fui un lector intrépido
lo leía todo,
desde los clásicos
a los best sellers de moda.
Los libros me salvaron
del desencanto
y me dieron algo
a lo que agarrarme.

Por los libros decidí
que no quería ser escritor
–demasiado trabajo–
por lo que me convertí en poeta,
aunque entonces yo no lo sabía,
en aspirante a borracho
y eso sí lo sabía.

Durante años aquel edificio
estuvo abandonado
después fue casa okupa
y por fin sucumbió
a la norma de la especulación
y lo convirtieron en aparcamiento.

Se fue una parte de mi juventud,
pero que hayan convertido
mi colegio en un aparcamiento
no lo siento como una perdida,
no soy yo el derrotado;
nunca aprendí a conducir
ni he tenido un coche que aparcar.
La juventud se va con las cosas
porque se tiene que ir,
mejor que se vaya
andando despacito.

Una vez fui un niño

Hay mucho que no he vivido,
pero he vivido mucho
y cuando ahí afuera
sopla el viento
está oscuro y hace frío,
cuando los objetos,
a mi alrededor,
transpiran tristeza,
no encuentro el entusiasmo,
la nada me envuelve,
me pregunto para qué nací,
y no entiendo que ha pasado,
con todo lo que ha pasado,
entonces,
procuro recordar
que una vez fui un niño,
y ya no me siento culpable
porque comprendo que morir
no es ninguna vergüenza.

La bruma se disipa

Me gustas
cuando
aun vencida por la bruma
ríes de repente
y ríen tus ojos
y ríen tus hoyuelos
y ríe tu risa
porque me recorre una brisa
similar al orgasmo
y la paz
me embadurna
viscosa
y sosegada
y siento que resbalo
desmayándome
indefenso
hacia tus brazos
mi hogar.

Mar y anhelo

Huele a café recién hecho
en una mañana cálida.
Déjame imaginarte otra vez.
Estás desnuda entre mis brazos
y en tu espalda voy trazando
el rumbo de nuestro deseo
beso tras beso.
Tu nombre
significa caricia
en el idioma de los sueños.
No quiero despertar
si no es envuelto en tus delicias.
Un ratito en tu compañía
y los pulmones
se me vuelven a llenar
de aire fresco.
No respiro, te respiro.
Huele a brisa de mar
y a libertad.
Tu cara de placer
es la única bandera corsaria
que yo soy capaz de seguir.
Tus brazos son mi hamaca al sol.
Sabes que quisiera vivir
meciéndome en tu melena
y que me quitaría los zapatos
para caminar a tu lado.
Sabes que en un mundo de locos
sólo los locos somos cuerdos.
Pero ambos sabemos
que el amor sólo existe
mientras se practica.
Conocerte ha sido mi suerte.
Cuando se me nuble el horizonte,
cerraré los ojos para volver a verte.
Estoy y estaré
en deuda contigo,
lo sé.
Acepta estos versos
de bisutería
escritos con rotulador gastado.
No son un pago
son un regalo,
igual que tu sonrisa,
mujer.

Aquel día

Cada día
es un milagro
sin milagros
un prodigio
de mediocridades
un misterio
venido a menos
por cotidiano
un todo de nadas
una nada de todos

Cada día
es una sinfonía
prosaica
épica
de papel de periódico
lírica
de pared de váter público
oda
catódica

Cada día
voy y vengo
paso a paso
por la misma senda
donde se amontonan
las hojas secas
del calendario
como los días

Pero
el día que te encuentro
el tiempo se detiene
y queda suspendido
para siempre
en el espacio

Es el primer día
y es el último

Es aquel día

Eternidad

Acariciar
lentamente
tu piel dócil
mientras duermes,
sentir tu calor
tibio
entrando por la mano
recorrerme,
poblar tu ensueño
de sensualidades
latentes,
pintar de besos
silenciosos
tu cuello
y tu espalda
sinuosos,
moldearme en ti
leve
como la espuma
y fermentar
de deseo.
Está es la eternidad.

Corazones de piedra

De noche
perdí el corazón
en una playa
de piedras grises,
redondas y lisas.
Cuando fui a buscarlo
por la mañana
ya no pude saber
cual era el mío.

Abanico

Con las hojas del calendario
me he hecho un abanico
para esperar la muerte
sin acalorarme.

Perdidos

Cada desperdicio
arrojado al suelo
es una lagrima silenciosa
de desesperación.
Cuando veo
el naranjal
cubierto de basura
la tristeza
me arrasa
las entrañas.
No lo lamento
por el paisaje,
que aún conserva
una belleza extraña,
lo siento por nosotros
que ya hemos perdido
la senda
que nos mantenía
unidos a la vida.
Hemos perdido
nuestro propio respeto.

Oxímoron

Visto en la prensa diaria, tal día como hoy o lo que es lo mismo, un día cualquiera. La prensa es una inagotable fuente de inspiración, tanto como de desesperación. Sus profesionales tiran de tópicos y de figuras retoricas, en la mayoría de los casos sin darse cuenta. Son las prisas, ya se sabe. Escriben para ayer, mucho y muy pronto o muy tarde, es decir con mucho sueño y mucho café.

Los que siguen, son algunos ejemplos de una figura retorica frecuente, el oxímoron. En principio se trata de enfrentar dos significados opuestos que se reproducen en un tercero que se escribe en la mente del lector o del interlocutor, casi siempre en forma de metáfora. También se presta la literalidad combinada de los conceptos a la ironía y al sarcasmo. Que delicia pues, que en la prosaica prensa diaria se genere tanta poesía.

Los ingredientes fundamentales del oxímoron son el absurdo y la incoherencia a ellos me remito en esta selección. Alguien me dirá que "avestruz" no es un oxímoron, y en lo que se refiere a las formas, no puedo más que estar de acuerdo, pero si lo piensa un poco, entenderá que un ave que no vuela y entierra la cabeza en el suelo cuando van mal dadas, es una enorme contradicción en sus términos.

#1: consumidor inteligente.
#2: nueva política.
#3: calles peatonales.
#4: celebraciones multitudinarias.
#5: estado de gracia.
#6: última cerveza.
#7: amor eterno.
#8: evolución de la especie humana.
#9: sexo débil.
#10: producto ecológico.
#11: comisión de investigación.
#12: avestruz.
#13: funcionario útil.
#14: lógica del mercado.
#15: entrenadores motivacionales.
#16: competencia emocional.
#17: aprovechar el tiempo de ocio.
#18: capital humano.
#19: oro moral.
#20: hacer nada.
#21: cuerpos disciplinados.
#22: el arte de la política.
#23: crear destrucción.
#24: seres humanos obsoletos.
#25: gestionar la pobreza.
#26: política de las emociones.
#27: nivel de vida.
#28: libertad económica.
#29: propiedad intelectual.
#30: ejércitos humanitarios.
#31: monopolio de los buenos sentimientos.
#32: hamburguesas vegetarianas.
#33: ser abstemio.
#34: coordinador general de los piratas informáticos.
#35: reglas de juego.
#36: amar con fuerza.
#37: navegar en la red.
#38: ...

Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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