Ceniza

De las resonancias del fuego
quedan tristes lamentos
incrustados en la piel.
Le falta alegría
a lo que se ha consumido
y si no me inquieto,
si no desespero,
será que no siento,
será que hoy, aquí, me muero.

Gris y polvorienta,
la ceniza no es brasa,
la ceniza no es fuego,
lo fue, pero ya no.
En la ceniza no crece nada
ni aun regándola con lágrimas,
la ceniza nace del fuego
y se muere de frío.

Todavia en los caminos,
en las calles del barrio,
por encima de las casas,
los tejados y las fachadas,
sobre sus gentes asombradas,
se extiende el manto,
de la melodía del calor.
Al esparcir la ceniza,
la perversa ceniza insensible,
nos quedaremos sin color.

Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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