Resonante de gemidos
cubierta de golosinas
a la búsqueda caminas
de mis pacientes lamidos.
Ya alterados tus latidos
tus recovecos y huecos
rellenos de dulces ecos
y en tus ojos, extravíos.
Son los mejores avíos
para quedarnos resecos.
<><><><><><><><><><><><><> Toda poesía es un error del sistema <><><><><><><><><><><><><>
Repostería fina
Una sabrosa receta
sueño de insecto goloso
un capricho delicioso
para alegrarte la dieta.
No tiene que ser secreta:
mimoso amaso tus mieles
hasta que te acarameles,
removiendo la cintura
subo la temperatura
del mejor de los pasteles.
sueño de insecto goloso
un capricho delicioso
para alegrarte la dieta.
No tiene que ser secreta:
mimoso amaso tus mieles
hasta que te acarameles,
removiendo la cintura
subo la temperatura
del mejor de los pasteles.
Décimas de fiebre
Ya me ha llegado el invierno
sin ti estoy convaleciente
y sabe hasta el más valiente
el frió que hace en el infierno.
Perdón si me pongo tierno
pero yo quise enfermar
con el microbio de amar,
que tú me lo contagiaras
y no que me lo extirparas.
Yo quería delirar.
sin ti estoy convaleciente
y sabe hasta el más valiente
el frió que hace en el infierno.
Perdón si me pongo tierno
pero yo quise enfermar
con el microbio de amar,
que tú me lo contagiaras
y no que me lo extirparas.
Yo quería delirar.
Poesía y capitalismo
En la coyuntura se amontona
poesía por escribir
pilas vertiginosas de versos
tan altas como chimeneas
proyectos de palabras
del tamaño del abismo
diseños de papel y letras
para altos vuelos
argumentos sin elaborar
antirrazones para las demandas
del infierno actual de los humanos
este orden sin explicación
por inútil y excesivo
poesía
capaz de cantar desmesuras
de tamaño planetario
dimensiones y cantidades
ingentes sumas
flujos incontables
sistemas de extensiones sin fin
que desbordan lo ordinario
poesía
de caóticas estrofas
para entender la estructura
irregular y anómala
de la métrica financiera
supuesto modelo de equilibrio
hecho de grandilocuentes teorías
falsas como la religión
poesía
organizadora
organizada más que escrita
en un lenguaje nuevo
de léxico recién nacido
de diversos idiomas
de múltiples resonancias y matices
que explica sin hablar del pasado
que sin hablar explica el presente
que por si sola
cuestiona la historia
las referencias inciertas
y hasta los propios signos
incluidos los de puntuación
poesía
de poetas sin tierra
en tierra de nadie
creyentes de la vida
que huyen de cielos de charol
sólidos en estados líquidos
vencidos de la revolución
ateos de la democracia
hijos de un mundo sin centros
ni periferias sin ordinales
ni cardinales sin naciones
pero con trasnacionales
poesía
que no puede ser mística
porque es un producto
hija y heredera de quien es
resultado inconfundible
de la única naturaleza conocida
el capitalismo rector
de sus temas nace el tema poético
de la actualidad exasperante
de la emergencia constante
de la crítica a la inercia
poesía
en una biblioteca babeliana
lugar del discurso mil leches
trazado con punzón en la arcilla
en papel catódico y tinta electrónica
impreso con luz en pantallas
en linea y fuera de linea
de hechos y contrahechos
de materia y materiales
que rehace los cuerpos
de horarios y vivencias
que rehace el tiempo
tiempo vivido y por vivir
del que se hacen las poesías
poesía
consciente de su tamaño
de su existencia inexistente
diagnostico de lo posible
y de lo imposible
resistencia sin estridencia
indulgente pero sin condescendencias
generosa y nunca pretenciosa
colectiva terapia reflexiva
urgencia paciente
para los pacientes de urgencias
poesía en fin
caja de herramientas
para articular unir separar
subordinar contradecir
indicar condicionar
intermediar ¿comunicar?
¿crear conocimiento?
¿crear?
aunque nadie se la cree
porque no sabe de economía
ni de política o sociedad
no sabe de disciplina
ni de finanzas
pero puede con ellas
indiferente
sabe de risa
de amor de amistad
de encuentros
en la poesía cabe hasta lo que la mata
lo que la ignora
lo que duda y descree de ella
por eso para eso
existe la poesía
poesía por escribir
pilas vertiginosas de versos
tan altas como chimeneas
proyectos de palabras
del tamaño del abismo
diseños de papel y letras
para altos vuelos
argumentos sin elaborar
antirrazones para las demandas
del infierno actual de los humanos
este orden sin explicación
por inútil y excesivo
poesía
capaz de cantar desmesuras
de tamaño planetario
dimensiones y cantidades
ingentes sumas
flujos incontables
sistemas de extensiones sin fin
que desbordan lo ordinario
poesía
de caóticas estrofas
para entender la estructura
irregular y anómala
de la métrica financiera
supuesto modelo de equilibrio
hecho de grandilocuentes teorías
falsas como la religión
poesía
organizadora
organizada más que escrita
en un lenguaje nuevo
de léxico recién nacido
de diversos idiomas
de múltiples resonancias y matices
que explica sin hablar del pasado
que sin hablar explica el presente
que por si sola
cuestiona la historia
las referencias inciertas
y hasta los propios signos
incluidos los de puntuación
poesía
de poetas sin tierra
en tierra de nadie
creyentes de la vida
que huyen de cielos de charol
sólidos en estados líquidos
vencidos de la revolución
ateos de la democracia
hijos de un mundo sin centros
ni periferias sin ordinales
ni cardinales sin naciones
pero con trasnacionales
poesía
que no puede ser mística
porque es un producto
hija y heredera de quien es
resultado inconfundible
de la única naturaleza conocida
el capitalismo rector
de sus temas nace el tema poético
de la actualidad exasperante
de la emergencia constante
de la crítica a la inercia
poesía
en una biblioteca babeliana
lugar del discurso mil leches
trazado con punzón en la arcilla
en papel catódico y tinta electrónica
impreso con luz en pantallas
en linea y fuera de linea
de hechos y contrahechos
de materia y materiales
que rehace los cuerpos
de horarios y vivencias
que rehace el tiempo
tiempo vivido y por vivir
del que se hacen las poesías
poesía
consciente de su tamaño
de su existencia inexistente
diagnostico de lo posible
y de lo imposible
resistencia sin estridencia
indulgente pero sin condescendencias
generosa y nunca pretenciosa
colectiva terapia reflexiva
urgencia paciente
para los pacientes de urgencias
poesía en fin
caja de herramientas
para articular unir separar
subordinar contradecir
indicar condicionar
intermediar ¿comunicar?
¿crear conocimiento?
¿crear?
aunque nadie se la cree
porque no sabe de economía
ni de política o sociedad
no sabe de disciplina
ni de finanzas
pero puede con ellas
indiferente
sabe de risa
de amor de amistad
de encuentros
en la poesía cabe hasta lo que la mata
lo que la ignora
lo que duda y descree de ella
por eso para eso
existe la poesía
Prohibida la libertad
Estoy en la cárcel. Al parecer había que solicitar una autorización y esperar un tiempo del que yo no disponía. Me detuvieron, juzgaron y condenaron por entrar en el recinto de la estatua de la libertad sin permiso. Siempre fui un admirador de esa magnifica escultura. De niño soñaba con poder visitarla algún día. Después de mucho ahorrar conseguí el dinero suficiente para viajar a Nueva York. Al poco de llegar se produjeron los atentados de las Torres Gemelas y todos los edificios públicos de los Estados Unidos cerraron sus puertas por motivos de seguridad. A mi aquello me pareció una tremenda injusticia y me colé. Esperé la ocasión y salté la valla, pero me pillaron. A partir de ahí las cosas se complicaron. El hecho es que estoy en la cárcel por mi amor a la libertad.
Cuatro haikus
o () o
Cama vacía.
Caricias olvidadas
entre mis manos.
—
Dientes y labios,
almas tan diferentes,
viven en paz.
—
Silencio, raro
invento inexistente.
Suena la música.
—
Indiferente
en las piedras del templo
la lagartija.
o () o
Condenados
Los animales con los que compartimos la Tierra, esos que miran indiferentes o irreverentes nuestras obras, no nos perdonan, pero tampoco nos culpan. Ni el más maltratado, humillado o torturado de ellos nos va a juzgar. Podremos extinguir toda la fauna y la flora del planeta en busca de redención, pero será en vano. Somos nuestra propia condena. Sería cosa de que nos fuésemos perdonando.
Las estaciones del hombre
Es obvio
el trayecto de la vida siempre parte de alguna gestación de origen.
Luego, la niñez es la poesía en versos libres de la existencia.
De los diez a los veinte la infancia se inflama y provoca tumefacciones.
A los treinta se parcela el espíritu y se hipoteca la discoteca.
La crisis de los cuarenta es como la edad del pavo, pero relleno y al horno.
En la crisis de los cincuenta se confunden las canas con las ganas.
A partir de los sesenta se puede volar o se puede rodar.
Igual a la estación terminal, todos vamos a llegar.
el trayecto de la vida siempre parte de alguna gestación de origen.
Luego, la niñez es la poesía en versos libres de la existencia.
De los diez a los veinte la infancia se inflama y provoca tumefacciones.
A los treinta se parcela el espíritu y se hipoteca la discoteca.
La crisis de los cuarenta es como la edad del pavo, pero relleno y al horno.
En la crisis de los cincuenta se confunden las canas con las ganas.
A partir de los sesenta se puede volar o se puede rodar.
Igual a la estación terminal, todos vamos a llegar.
La siempre absurda muerte
Este breve relato está basado en hechos absolutamente reales.
Más o menos a unos dos kilómetros y medio de distancia del municipio de Torreforta se produce una explosión accidental en una planta química que procesa óxido de etileno. Una plancha metálica de peso considerable (más de 800 kilos) y de 1,65 por 1,20 metros de tamaño, un pedazo del reactor, sale expelida a gran altura por el efecto de la onda expansiva. La aerodinámica hace el resto y la plancha, volando lejos (en línea recta, en un un ángulo de 30º respecto del suelo y llegando a alcanzar una altitud de 1.000 metros) impacta (a los 17 segundos de la deflagración) en un edificio de vecinos, el número 7 de la plaza García Lorca. Rompiendo parte del quicio entra como un proyectil teledirigido por la ventana del salón del tercer piso (que, la prensa se esfuerza en señalar, estaba abierta [?]) donde, por suerte, en ese momento no hay nadie. Con la fuerza del impulso y con la velocidad de caída no llega a abrir un boquete en el suelo, pero provoca el derrumbe de parte del techo del piso inferior. Y, esta vez sí por desgracia, los escombros van ha caer sobre Sergio, un hombre de 59 años, que estaba viendo la televisión en su salón, provocándole la muerte. Una muerte tan instantánea como absurda.
De acuerdo en que la muerte siempre es absurda, pero hay que reconocer que unas veces más que otras.
Más o menos a unos dos kilómetros y medio de distancia del municipio de Torreforta se produce una explosión accidental en una planta química que procesa óxido de etileno. Una plancha metálica de peso considerable (más de 800 kilos) y de 1,65 por 1,20 metros de tamaño, un pedazo del reactor, sale expelida a gran altura por el efecto de la onda expansiva. La aerodinámica hace el resto y la plancha, volando lejos (en línea recta, en un un ángulo de 30º respecto del suelo y llegando a alcanzar una altitud de 1.000 metros) impacta (a los 17 segundos de la deflagración) en un edificio de vecinos, el número 7 de la plaza García Lorca. Rompiendo parte del quicio entra como un proyectil teledirigido por la ventana del salón del tercer piso (que, la prensa se esfuerza en señalar, estaba abierta [?]) donde, por suerte, en ese momento no hay nadie. Con la fuerza del impulso y con la velocidad de caída no llega a abrir un boquete en el suelo, pero provoca el derrumbe de parte del techo del piso inferior. Y, esta vez sí por desgracia, los escombros van ha caer sobre Sergio, un hombre de 59 años, que estaba viendo la televisión en su salón, provocándole la muerte. Una muerte tan instantánea como absurda.
De acuerdo en que la muerte siempre es absurda, pero hay que reconocer que unas veces más que otras.
Consejos culinarios
Sabido es que para hacer tortilla hay que romper huevos. Menos conocida es la necesidad de darle la vuelta a algunas tortillas. Hay verdaderos especialistas en darle la vuelta a la tortilla. A veces la tortilla se cae y aparecen los expertos en hacer sentir mal a los demás por cosas que ellos mismas provocan. Absteneos de recoger las tortillas caídas de esa gente porque os acabarán rompiendo los huevos para hacerse una tortilla nueva.
Noche sintáctica
No hay táctica para la noche.
La noche le quita los artículos a las cosas.
La noche diluye las palabras.
La noche mezcla los nombres propios
y los hace comunes.
La noche borra los sustantivos.
Por la noche los verbos sueñan.
Y las frases se quieren copulativas.
La noche le quita los artículos a las cosas.
La noche diluye las palabras.
La noche mezcla los nombres propios
y los hace comunes.
La noche borra los sustantivos.
Por la noche los verbos sueñan.
Y las frases se quieren copulativas.
El mensaje en una botella de plástico
Dentro de 30.000 años, durante la exploración del planeta del Sistema Solar conocido en la antigüedad como planeta Tierra y que los arqueólogos interestelares llamarán plantea Mar (por su total ausencia de tierra firme) será encontrada una botella (de plástico) flotando, con un mensaje en su interior. Del estudio del hallazgo los científicos van a extraer (además del mensaje, claro está) varias conclusiones. (1) Se trata de un mensaje de socorro. (2) La extinta especie humana sabia escribir (no está confirmado que además supiera leer). (3) El plástico era su materia prima elemental. (4) No se supieron adaptar al medio marino. El mensaje, según los expertos lingüistas y criptógrafos del futuro, dice literalmente así:
"S.O.S. nos inundamos, o mejor dicho, ¡nos hundimos!. A pesar de la opinión mayoritaria acerca de que el cambio climático es una chorrada, el nivel del mar no ha parado de subir. El planeta, al fin, se va a tomar por culo. En la cima del monte Everest que en la actualidad es este islote pelado, ya no queda ni espacio ni recursos para tanta peña. Estamos hasta los huevos de comer pescado. Hemos enviado miles de mensajes de auxilio en botellas, como este, por si queda alguien que nos pueda rescatar.
P.D.: Por favor, dense prisa los gilipollas de mis vecinos me están mirando como si yo fuese un churrasco".
"S.O.S. nos inundamos, o mejor dicho, ¡nos hundimos!. A pesar de la opinión mayoritaria acerca de que el cambio climático es una chorrada, el nivel del mar no ha parado de subir. El planeta, al fin, se va a tomar por culo. En la cima del monte Everest que en la actualidad es este islote pelado, ya no queda ni espacio ni recursos para tanta peña. Estamos hasta los huevos de comer pescado. Hemos enviado miles de mensajes de auxilio en botellas, como este, por si queda alguien que nos pueda rescatar.
P.D.: Por favor, dense prisa los gilipollas de mis vecinos me están mirando como si yo fuese un churrasco".
Sueños mitológicos
La gente, mucha gente, tuvo una revelación. Fue una revelación colectiva. En los barrios, en los lugares de trabajo se extendió una sensación radical de cambio. Millones de personas se sentían implicadas. Muchos entablaron diálogos públicos y abiertos. Las protestas contra los abusos de autoridad eran secundadas de manera espontánea por multitudes. Las situaciones más nimias se radicalizaban, se revolucionaban. La gente empezó a tomar iniciativas nuevas. Las viejas convicciones y creencias se cuestionaban y la farsa de lo cotidiano se desenmascaró. Cayeron los anticuados mitos antiguos. Al mismo tiempo, muchos se preguntaban por el sentido y la función de sus existencias. La autoridad se veía como algo ridículo, cómico y patético. Se dejaron de obedecer ordenes y de respetar prohibiciones. Empezó la colaboración pública para resolver los problemas particulares de las personas. Los problemas sociales y políticos dejaron de ser algo ajeno para convertirse en cuestiones prácticas de interés inmediato. En poco tiempo, apareció el espíritu critico capaz de poner en duda lo establecido por la norma. Ya no querían seguir soportando lo mismo que antes. Sátira y liberación, todo era posible. No estaba claro el final de todo aquello, pero estaba claro que valía la pena. Tras varios días de huelga se calmó el frenesí absurdo de las ciudades. El paseo sustituyó a las prisas, en las calles unos hablaban con otros, hacían propuestas. La pasividad se convirtió en excitación y actividad. Muchos dejaban de mirar, empezaban a actuar y...
De repente suena un horroroso graznido estridente. Todo se diluye en el sobresalto. Las detestables hijas de Cronos, Furias furiosas defensoras del orden; el despreciable Grifo protector del tesoro; Etón, aguilucho comehígados del Cáucaso; el pedrusco de Sísifo rodando colina abajo; el trueno indignado del mismisimo Zeus; el Arcángel maldito de flamígera espada. Es el despertador, que implacable me recuerda: «¡son las siete!, ¡tienes que ir a trabajar!, ¡son las siete!, ¡tienes que ir a trabajar!»...
De repente suena un horroroso graznido estridente. Todo se diluye en el sobresalto. Las detestables hijas de Cronos, Furias furiosas defensoras del orden; el despreciable Grifo protector del tesoro; Etón, aguilucho comehígados del Cáucaso; el pedrusco de Sísifo rodando colina abajo; el trueno indignado del mismisimo Zeus; el Arcángel maldito de flamígera espada. Es el despertador, que implacable me recuerda: «¡son las siete!, ¡tienes que ir a trabajar!, ¡son las siete!, ¡tienes que ir a trabajar!»...
Cita a ciegas
Cada cosa que dice ella rebota en el cráneo hueco de él y vuelve como un eco amargo. Vuelve y revuelve. Tan vacío está este tío que se cree hasta los anuncios publicitarios de colonia. Es un macho orgulloso de ser un macho. Orgulloso de su masculinidad de gimnasio y del tamaño de su sexo. Tamaño, peso, cantidad, potencia, pero nada de valores. Ni de valor. En realidad es inseguro y necesita parejas sumisas para mantener su erección. Espera que las mujeres sepan lavar, planchar, coser y cocinar, tal como lo hace su madre. Pero al mismo tiempo quiere acostarse con ellas. Una paradoja asquerosa. En todo caso, siempre se dice dispuesto a follar aunque no caiga bien, es un macho dispuesto a demostrarlo. Ella mientras tanto vive en otro mundo. Son demasiadas citas y demasiadas caídas. Ella ya ha aprendido a levantarse. La visión de la biología es de largo alcance. La vida es un espectáculo que debe continuar. Lo triste es que la sociedad sigue estando en el mundo de los machos men. Ciegas no son las citas, ciega es la sociedad.
De verdad
No llueve. Los pozos se vacían. El agua escasea. No hay forma de regar los cultivos. Sin agua las semillas no brotan. El ganado se muere de sed y de hambre. No habrá cosecha. No sé que le voy a dar de comer a mi familia en los próximos meses. No sé qué será de nosotros si no llueve. La tierra está seca. Mi tierra, la tierra que trabajo, es un duro caparazón de arcilla calcinada. Con cada golpe la azada levanta una polvareda que se lleva el viento. Conozco esta tierra y sé que no hay esperanza. Vosotros venís aquí y me habláis de la Tierra, la otra tierra. Queréis convencerme de que es plana, o bien de que es redonda. Queréis convencerme de vuestras verdades. Al día de hoy, a mi, de verdad, me importa un bledo si vuestra Tierra es plana o es redonda. A mi, de verdad, nada me importa la verdad.
Los partidos del patio
Pedrito y Pablito, bajaron con su balón nuevo al patio de vecinos. Se lo habían traído los Reyes Magos de Oriente y no porque se hubiesen portado bien. Eso era imposible. ¡Vaya dos! que eran aquellos angelitos. Siempre oliendo a colonia, bien peinados, bien vestidos, siempre con los zapatos nuevos y bien lustrados. Muy modositos y formales en apariencia, pero capaces de las fechorías más retorcidas. Un par de gamberros que se amparaban en la protección que les proporcionaba su séquito de brutos abusones, pero sobretodo en la impunidad que les garantizaba el hecho de ser los hijos del dueño de la finca y de la fábrica.
No tardaron en captar el interés de quienes no tenían más que pelotas de trapo. Aquel era un balón de verdad, ¡de reglamento!. Y ya que era suyo, iban a ser ellos dos quienes pusieran las reglas del juego. Para empezar el árbitro seria "el gordo", uno de sus compinches más leales, que cada vez que los hermanos cometían un penalti o una agresión directa –¡que casualidad!– estaba mirando a otra parte. La portería contraria era uno o dos pasos más grande. Los jugadores de cada equipo se seleccionaban a dedo, sin turnos ni sorteos que valieran. Las reglas de juego –faltas, penaltis, córners, fueras, fueras de juego, duración de los partidos– se modificaban sobre la marcha en función de si iban ganando o perdiendo los dueños de la pelota. No se admitían partidos alternativos ni entrenamientos no concertados, nada de disidencias, ni segregaciones. Si alguien se quejaba era silenciado y expulsado de manera automática, por las malas o por las peores.
Los demás chavales, por un lado no querían –ni podían– quedarse sin su única diversión y por el otro estaban advertidos con severidad de que no debían soliviantar a los hijos del amo. De esta manera, por muy buenos que fuesen sus delanteros, por mucho que se esforzaran o por mucho que protestaran, el equipo de los perdedores estaba perdido, no tenia ninguna posibilidad de ganar. Jugaban porque no quedaba más remedio, pero jugaban sin esperanza y sin ilusión. ¿Qué otra cosa iban a hacer?, aquello era lo que había, no se podía cambiar. Obligados a ser felices, jugaban a perder. Obligados a perder, jugaban a ser felices.
Así eran y iban a ser en adelante, los partidos. Hasta que se pinchara el balón y Pedrito y Pablito cambiaran el juego, claro.
No tardaron en captar el interés de quienes no tenían más que pelotas de trapo. Aquel era un balón de verdad, ¡de reglamento!. Y ya que era suyo, iban a ser ellos dos quienes pusieran las reglas del juego. Para empezar el árbitro seria "el gordo", uno de sus compinches más leales, que cada vez que los hermanos cometían un penalti o una agresión directa –¡que casualidad!– estaba mirando a otra parte. La portería contraria era uno o dos pasos más grande. Los jugadores de cada equipo se seleccionaban a dedo, sin turnos ni sorteos que valieran. Las reglas de juego –faltas, penaltis, córners, fueras, fueras de juego, duración de los partidos– se modificaban sobre la marcha en función de si iban ganando o perdiendo los dueños de la pelota. No se admitían partidos alternativos ni entrenamientos no concertados, nada de disidencias, ni segregaciones. Si alguien se quejaba era silenciado y expulsado de manera automática, por las malas o por las peores.
Los demás chavales, por un lado no querían –ni podían– quedarse sin su única diversión y por el otro estaban advertidos con severidad de que no debían soliviantar a los hijos del amo. De esta manera, por muy buenos que fuesen sus delanteros, por mucho que se esforzaran o por mucho que protestaran, el equipo de los perdedores estaba perdido, no tenia ninguna posibilidad de ganar. Jugaban porque no quedaba más remedio, pero jugaban sin esperanza y sin ilusión. ¿Qué otra cosa iban a hacer?, aquello era lo que había, no se podía cambiar. Obligados a ser felices, jugaban a perder. Obligados a perder, jugaban a ser felices.
Así eran y iban a ser en adelante, los partidos. Hasta que se pinchara el balón y Pedrito y Pablito cambiaran el juego, claro.
El pastel de nata
El mar en calma en una tarde apacible. Sobre la cubierta conversan, en plácida tertulia, armador, patrón y marinero. Junto a su yate, amarrado en el mismo pantalán, un llaüt, una embarcación tradicional del Mediterráneo, de madera, pequeña, pero muy marinera.
—¿Si tuvieseis esa barquita qué haríais con ella? —pregunta, señalando distraído, el armador.
—Saldría a pescar cada día —contesta el patrón sin pensarlo.
—Yo iría a navegar para conocer la costa y, quizá, otras islas —dice dubitativo, el joven marinero.
—Pues yo le acondicionaría unos asientos y pondría un cartel en el muelle ofreciendo visitas al puerto a los turistas por un precio.
Al cabo de un rato, fijándose en las gaviotas que revolotean a su alrededor, el armador vuelve a preguntar.
—¿A vosotros qué animal os gustaría ser?.
—Yo quisiera ser un águila pescadora, para volar en libertad —dice el patrón.
—A mi, me gustaría ser un delfín y surcar el mar —se ilusiona el marinero.
Después de un intrigante silencio, interviene el armador.
—Pues yo sería un moscardón para tirarme de cabeza en un pastel de nata —dice y ríe satisfecho entre dientes.
La postal que no llega
En los tiempos en que se escribían cartas con tinta sobre papel, se franqueaban con sellos, se enviaban en sobres mediante carteros y a través de las oficinas de correos, un obstinado niño de siete años miraba a diario en el buzón de la entrada de su casa. Durante meses esperó un envío que no llegaba. Incluso desde que supo con certeza que aquello era imposible; incluso de mayor, ya en la era de los whatsapps, alguna que otra vez miraba de reojo el buzón lleno de publicidad y telarañas. Aquel niño quería a su abuelo, a pesar de la antipatía y el fingido desapego de este hacia todo y hacia todos, le quería. Antes de desaparecer para siempre de su vida y pasar a habitar sus recuerdos, aquel viejo socarrón, le aseguró a su nieto que en cuanto llegase a donde fuera que se llega después de morir, le enviaría una postal.
Canciones vivas
Hay canciones que andan
saltan corren y bailan
seres vivos de carne y hueso
versos con peso
que comen silencio
seres con sexo y seso
que vuelan y reptan
rezan y pecan
enamoran
sueños
y enamoran.
saltan corren y bailan
seres vivos de carne y hueso
versos con peso
que comen silencio
seres con sexo y seso
que vuelan y reptan
rezan y pecan
enamoran
sueños
y enamoran.
Resumen del año
en
el
fondo
del
mar
mediterráneo
hay
un
niño
que
ha
muerto
soñando
y
sin
haber
vivido
su
sueño
el
fondo
del
mar
mediterráneo
hay
un
niño
que
ha
muerto
soñando
y
sin
haber
vivido
su
sueño
Espectáculo navideño
El día de Nochebuena, poco antes de la visita de sus Majestades los Reyes de España, Yôsef amenazó con quemarse a lo bonzo en el hall del edificio histórico del sindicato. Todo desesperación, a los gritos, con un bote de gasolina y un mechero, hizo cundir el pánico entre los presentes. La tragedia parecía inminente. El conserje, con el pulso alterado, puso la cámara de su teléfono móvil a grabar la escena. Un poco después, con la mano libre, descolgó el auricular del fijo y marcó el número de emergencias. Mientras, a prudente distancia, un corro de gente observaba expectante. Entre ellos relucía un firmamento de pantallas encendidas. Entonces apareció María...
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Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.<><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><>