La cuántica del deseo

Nuestras vidas
están hechas de brevedades,
pedazos,
fragmentos,
trozos,
porciones,
partes,
trizas,
retazos,
parcelas,
pasajes,
astillas,
piezas,
retales,
briznas,
granitos,
gotas,
pizcas,
chispas,
destellos,
gestos,
señales,
pinceladas,
brochazos,
suspiros,
inspiraciones,
palabras,
silencios,
estrépitos,
susurros,
voces,
gemidos,
roces,
caricias,
besos,
abrazos,
mordiscos,
pellizcos,
sorbos,
migas,
pasos,
saltos,
escalones,
eslabones,
manotazos,
revolcones,
pisotones,
martillazos,
aciertos
y tropezones.

A veces,
nuestros cachitos
coinciden
bajo el manto
de las pieles desnudas.
Esos encuentros compartidos
son las partículas efímeras
de la felicidad.
Solo podemos creer
en el rastro de su existencia.
Única fe que nos está permitida.


Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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