Costumbre

La costumbre es el bisturí
que cercena mis carnes.
De las bondades de su
inapelable y sádica ley,
tengo las carnes
convencidas.
Obedientes
dóciles,
sometidas,
vencidas,
mis carnes,
se dejan mutilar.

La costumbre
es la hechura del olvido,
la desmemoria,
la amnesia,
que me mantiene encerrado
en una jaula con la puerta abierta.
De mis carnes,
domesticadas,
borrada la memoria,
no sé ya, para qué son
aquellas alas.

Con los pies hundidos
en el minúsculo tiesto
de la costumbre
nunca voy a crecer,
convencido de que crezco.

Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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