Suicidio o revolución

En el puerto, de un resbalón, un marinero demasiado servicial, cayó al mar, mientras trajinaba con un pesado motor fueraborda. Mientras más se hundía, a toda velocidad, en las profundidades, más fuerte se abrazaba al motor intentando ponerlo a salvo. Quienes lo vieron caer le gritaban que lo soltase, pero sus gritos fueron inútiles, como inútiles fueron los esfuerzos del obtuso marinero por mantenerse a flote. Cuando por fin tocó fondo, con los oídos y los pulmones a punto de estallar, más desmayado que decidido, soltó su pesada carga. Rescatado in extremis, apenas con un hilo de vida y de voz, se disculpó ante su capitán por su gran torpeza y aun se mostró dispuesto a asumir el coste de los perjuicios ocasionados.

De semejante manera, nuestras vidas hoy, se hunden en la oscuridad, lastradas por nuestra inquebrantable confianza en la técnica, y por nuestra bovina convicción de que el derecho a la vida y sus condiciones no nos pertenecen del todo. Mientras tanto, desoímos avisos y advertencias. ¿Se trata acaso de un descabellado intento de suicidio inconsciente?. ¿A quién le pediremos perdón cuando todo acabe?. ¿Como compensaremos el daño causado?. Y desprendernos de los lastres autoimpuestos y las cargas absurdas, ¿no es la única revolución posible que nos permitirá salir del atolladero?. Dar las gracias siempre será preferible a dar las disculpas.


Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
<><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><>