Afuera, abajo, ayer, hoy ...

Te construiste la casa con mucho esfuerzo. Nadie te regaló nunca nada. Trabajaste mucho y muy duro para llegar a donde estás. Todo lo que tienes es producto de tu sacrificio. Así te educaron, en la idea de quien algo quiere algo le cuesta.

No estas dispuesto a que nadie te arrebate lo que es tuyo. Tu has conseguido un lugar en el mundo. En tu puerta hay una placa dorada con tu nombre. Alrededor de tu casa hay una valla. Es lo tuyo, lo que te pertenece. Tu casa es tu castillo. En su interior te sientes seguro.

Tu seguridad y la de los tuyos es una prioridad. Estas harto de las hordas de inmigrantes que han invadido las calles de tu barrio. Llegan a tu país sin nada que ofrecer y no se adaptan a tus costumbres. En tu país no caben todos. Ellos exigen su espacio sin ningún respeto. Están fuera de la ley y del orden. Son ilegales. Están fuera de cualquier circulo social.

Tu crees estar por encima de mucha gente, de gente que viene de fuera y viene para quitarte tu trabajo, tu pan y, si te descuidas, a tu mujer. Esa gente no es igual a ti, es inferior. Están por debajo. Pero que alguien o algo esté afuera no significa que esté abajo. Eso tú no lo sabes. O no lo quieres saber.

Por eso cuando has visto a un individuo sospechoso merodear por los alrededores te has alertado. Has llamado a la policía. Y cuando ese individuo se ha atrevido a llamar a tu timbre has pensado que venia a mendigar. O, mucho peor, a tomar medidas para poder robar en otro momento. Al abrir la puerta las luces de un coche patrulla ya centelleaban en la esquina.

En ese momento, al ver al estraño, un temblor te ha sacudido. El suelo se ha tambaleado. De arriba a abajo, en vertical y horizontal. De aquí para allá todo se ha movido, removido. De pronto quien estaba fuera, está dentro, quien vino de lejos, está cerca. El ayer se hace hoy; el antes, después. La cara del desconocido era la cara de su abuelo con cincuenta años de menos. Quien está en la puerta con una sonrisa triste en el rostro tiene el aspecto de tu abuelo cuando llegó como forastero a estas tierras en busca de un futuro para ti. Es tu abuelo.

Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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