Engañados

Tras las pantallas
se disimulan los manejos
de los que nos birlan las vidas.
Confundimos la verdad
con lo verosímil,
lo objetivo con los objetos.
Desde este lado
cada uno asume
y reconoce los derechos
de quien les deja fuera.
Las mentiras
se convierten en derechos.
Los actores de la farsa
se disfrazan de nosotros mismos.
Nos roban, no la vida
sino la posibilidad misma de robarnos
el permiso para vivir.
Y lo hacen por nosotros,
en nuestro bien,
renunciando a una vida como la nuestra.
Su cuento los convierte en salvadores
mártires que nos redimen
a costa de su sacrificio.
Nosotros solo nos preocupamos
de nosotros mismos,
ellos se preocupan por todos.
Nos necesitan
pero nunca lo reconocerán,
quienes les reconocemos somos nosotros
que además los idolatramos.
Su necesidad es su prestigio.
Son más poderosos
cuanto más se sacrifican.
Son nuestros referentes.
El modelo de nuestras ilusiones,
de nuestros valores.
Su jerarquía se consagra
con nuestra aquiescencia.
Son los protagonistas del grupo.
Todos les fían su vida y sus expectativas.
Así todos unidos por el cuento
la vida cotidiana continúa.
Nadie se da cuenta
de quien tira de los hilos.
Los dioses pasan por humanos.

Ahora resulta
que somos demócratas,
que todo efecto tiene una causa,
que el universo es maquina,
que el todo son partes,
que el progreso es sagrado
y que el devenir es provecho.

Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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