Ciudades muertas

Ya se han corroido
las últimas monedas.
Semillas humildes
como cataclismos
rompen el suelo que apelmazaron
los rodillos de las apisonadoras,
las botas de los soldados.
Brotan simples flores
de todos los colores
en los desiertos de escombros,
no hay más hierbas malas.
Crecen bosques sobre las colinas
de los vertederos.
Tras los incendios,
el humo y las cenizas,
hay un paisaje.
Los animales
siguen con sus vidas.
Nadie llora
en el entierro del último humano;
no acudirán plañideras,
no habrá ceremonias fúnebres,
los últimos dioses inmortales
morirán con la humanidad.

Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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