La bolsa abandonada

Justo en la mitad del camino entre el trabajo y su hogar (o entre su hogar y el trabajo) sentada en un banco, una mujer de ojos extraviados. En ese momento, no sabe hacia cual de las dos direcciones avanzar. Se siente perdida. De repente se ha dado cuenta de que confunde la familia con la fábrica y la fábrica con la familia. En su bolsa puede haber un uniforme de trabajo o la compra para la cena. La mujer no tiene ni idea. Por fin toma una decisión, se levanta y se aleja sin mirar atrás.

Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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