Un gran estadista

Entró en política porque no creía en la política. Por curiosidad y deseoso de desenmascarar sus engaños se afilió al partido. Aprendió los trucos, los ardides, las estrategias y la retorica del oficio. Llegó a ser uno de los más importantes de su época, “un gran estadista”, dijo la Historia. Nunca, en toda su carrera, dejó de ser consciente de la farsa de aquellas prácticas y teorías. En sus memorias contó que, en toda su vida, había conocido solo a un político que no era un impostor: aquél que no aceptaba sobornos.

Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
<><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><>