Cuando llegó el gigante de pelo pajizo, poderoso y egoísta, se adueñó de los campos y de las colinas, de las aguas y los árboles, de los peces y los pájaros. "La vida es mía" dijo, envidioso de la primavera, y comenzó a construir un muro, alto, frio, gris, como todos los muros. Al finalizar el otoño puso la última piedra. Entones empezó a nevar, todo se volvió blanco y el gigante, perdido, ya no pudo saber nunca más en que lado del muro estaba.
<><><><><><><><><><><><><> Toda poesía es un error del sistema <><><><><><><><><><><><><>
Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.<><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><>