El tamaño importa. O no

El órgano Wanamaker con sus siete pisos de alto, sus doscientas ochenta y siete toneladas de peso y sus más de veintiocho mil tubos, con toda la autoridad de su acústica única para la expansión del sonido y su enriquecimiento armónico dijo, en la asamblea de los instrumentos, que la música es música, la interprete quien la interprete. La ocarina, desde sus seis humildes agujeros en el barro, dijo que no estaba en absoluto de acuerdo. 



Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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