Cada año, cuando llega el otoño, con su desagradable olor a tierra mojada, se me erizan todos los pelos del cuerpo con solo pensar en las setas. Desde aquella noche que pasé vomitando en un cubo, sentado en la silla de barbero que teniamos en la terraza. Me bebí tres cartones de leche. Creía que iba a morir, pero no podía moverme, no podía ni hablar, no podia hacer nada para salvar mi vida o la de mis hermanos. Solo bebía leche directamente del cartón y vomitaba leche con bilis en el cubo. Fue la peor noche de mi vida. Desde entonces no como setas, no puedo ni verlas en foto. Por mí, como si no existiesen. Cuando voy a los restaurantes siempre pregunto si el menú tiene setas. Si las tiene, prefiero no comer nada. Si hace falta me voy a otro restaurante. En el super, paso a toda velocidad por la sección de verduras para no encontrarme con las setas.
Por despecho no quisimos ir a urgencias y a mis hermanos no les fue mucho mejor, aunque ellos habian comido bastantes menos. Yo cené en plan bravucón, quise hacer la machada. Me di un atracón de revuelto. Toda la culpa la tuvo mi padre. Sí, por su pedantería, su prepotencia, su despreció y su falta de respeto. Mis hermanos y yo habíamos pasado toda la tarde en el bosque buscando setas y recogiendo las que creíamos comestibles. No sabíamos nada del tema, pero miramos varios tutoriales en YouTube y volvimos a casa con un par de bolsas llenas de setas y de orgullo. Mi padre, que había descendido un momento de su santuario a por un café, las vio sobre la mesa de la cocina y mirándolas por encima del hombro, sin ni siquiera tocarlas, nos dijo que allí había setas que no eran comestibles y que las tiráramos todas a la basura. Y se fue tan campante, otra vez a su estudio, a seguir con sus traducciones y su insoportable música de Vivaldi. Era un sabelotodo irritante, con sus libracos polvorientos, sus titulos de esto y de lo otro, sus amigotes artistas e intelectuales, unos borrachuzos impresentables, por cierto. Dios, como lo detestábamos. Por supuesto, no le hicimos ni caso. ¿Como iba a saber más mi padre que Internet?.