No era sugestión. A mí, el agua del pozo siempre me supo a lágrimas. Y eso mucho antes de conocer su triste historia. En la farmacia, tras el análisis, me dijeron que era la salinidad típica de los periodos de sequía. No me lo creí y cuando me contaron lo que había pasado de verdad, entonces lo entendí todo. El agua que bebo es de las lágrimas, del llanto desconsolado de la anterior dueña de la casa. De todo lo que lloró antes de arrojarse al pozo porque no quiso aceptar el desahucio. Ahora, en mis noches de insomnio, mientras aguardo mi propio desahucio, la oigo llorar con amargura y lloro, yo también, asomado al pozo.
<><><><><><><><><><><><><> Toda poesía es un error del sistema <><><><><><><><><><><><><>
Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.<><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><>