El fin del mundo

Pasa volando, agorera avioneta, 
desde el cielo, el progreso me saluda,
manecilla que cruza testaruda
la esfera azul del reloj del planeta.

A cada uno cae la papeleta
cuando la naturaleza estornuda,
hecatombe avanzando concienzuda,
gran estruendo que mi reposo inquieta.

Ya ves venir el fin, ¡a buenas horas! 
tendrás que mirar bien en quien confías,
no sirven provisionales apaños.

En el funeral seguro que lloras,
enterradas ya nuestras tropelías
los que nos sigan pagarán los daños.

Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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