#TsunamiDay

El mar se había retirado en medio de un extraño silencio, pero la arena húmeda iba muy bien para hacer el castillo. Un castillo de arena precioso, con sus altas torres, su sus muros y sus almenas. Con un foso a su alrededor para encauzar el agua de la marea. Un castillo para princesas, caballeros y dragones. El niño estaba tan concentrado en su fantasía que no se fijó en que su madre corría hacia él, gritando espantada. Ni vio venir la ola.
Al día siguiente en la playa, del castillo no quedaba ni un grano de arena.

Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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