Cada vez que salgo al patio por la puerta de la cocina, vienes a enredarte entre mis piernas como la sombra de un perro alegre e invisible. Emocionado, te oigo saludarme contento. No te veo, es cierto, pero me visitas sin avisar. Estás entre las clivias, en la yedra, en la yuca del fondo. Verde, siempre fuiste verde. Estás en el fresco del amanecer y en el calor de mi taza de té. Eras espaldarazo y abrazo. No te echo de menos, amigo, porque no te olvido.
<><><><><><><><><><><><><> Toda poesía es un error del sistema <><><><><><><><><><><><><>
Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.<><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><>