¡Ay!

Hay muchas maneras diferentes de discriminar y de oprimir,
infinitas maneras.
Pero ¡ay! todas hacen el mismo daño.
Los propietarios del dolor
lo administran con generosidad.
Oprimen vidas ajenas.
O es como ellos dicen o dices mal.
Discriminan sus bienes
entre sus propias maldades.
O estás con ellos o no estás.
El dolor enriquece a quien lo inflige,
y es gratuito para quien lo padece.

Me dicen: "vigila donde pisas".
Ten cuidado de a quien pisas, les digo.


Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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