Gobernar

Por nuestro miedo y su imposición.
Por su cálculo y nuestra complacencia.
Más por omisión que por definición,
gobernar es silenciar, manipular y excluir.
Mentir, robar y estafar.
Tanto en el país como en el hogar.
Administrar secretos.
Financiar atrocidades.
Alimentar vanidades.
Etiquetar personas.
Unificar mentalidades.
Promover desigualdades.
Asustar ancianas.
Prometer quebrantos.
Anunciar espantos.
Vaciar discursos.
Predicar moralinas.
Pasar páginas.
Forzar voluntades.
Castigar disidencias.
Pisotear libertades.
Levantar muros.
Tender alambradas.
Sembrar incertidumbres.
Aguar fiestas.
Hacer del vino agua.
Controlar sentimientos ajenos.
Engañar a muchos durante algún tiempo
y algunos durante mucho tiempo.
Quitarle caramelos a los niños.
Besar bebés cada cuatro años.
Apropiarse del dinero de los pobres,
sin que se note,
para dárselo a los ricos
y que parezca que la gente es lo importante.
Que parezca que parece.
Convertir apariencias en verdades.

Por definición gobernar debería ser
decir, permitir y compartir.
Educar, cuidar y compensar.


Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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