«La cuna se balancea sobre un abismo, y el sentido común nos dice que nuestra existencia no es más que una breve rendija de luz entre dos eternidades de tinieblas».
Vladimir Nabokov, Habla memoría.
Mi existencia es parte de una cadena cuyo origen se pierde en la oscuridad del tiempo. Donde se pierden los eslabones. Procuro recordar que cadena no significa condena. No siempre. El sentido de esa cadena no lo conozco. No lo conoce nadie. Soy un eslabón cualquiera. Cuando repaso lo vivido, me reprocho los errores y me enorgullezco de los aciertos. Óxidos y relumbrones de un eslabón cualquiera. Siento que si no fuera lo que soy, que si no fuera como soy, mis hijos no existirían. No existirían sus hijos, ni los hijos de sus hijos. No habría eslabones futuros que prolongaran la cadena de la existencia hacia la oscuridad del tiempo. Y así tal vez, solo tal vez, llegaran a conocer su sentido.