Relojes

«Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.

¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa».
Julio Cortazar, Instrucciones para dar cuerda al reloj.


Historia reguero de errores
como el de transformar en mecánica la magia
cambiar la metáfora de la arena por la de la rueda
la hora solar por la hora oficial
Grave error creer que los relojes son máquinas
mecanismos del poder
engranajes de maquinaciones
El despertador confunde hora de dormir con sueño
hora de comer con hambre
Se enreda el sexo con el cronómetro
el trabajo con el horario
la risa con la hora del recreo
la hora de cagar con el laxante
El calendario olvida las estaciones
a golpes de campana empieza los años
embarulla a la luna con los meses
cuenta semanas con misas
desbarata los días con las prisas
mezcla edad con cumpleaños

Pero hay relojes hechos de soles
de agua o de arena o de incienso
de flores y de vida y de regeneraciones
Cronógrafo universal de sangre y carne y piel y huesos
su tictac es el latido que llevamos dentro
el misterio es la fuerza que lo mantiene en marcha
Su espacio no se puede fragmentar
no se divide ni se mide
no se cronometra ni mesura
Tampoco se calcula
Las horas ya las tenemos todos contadas
lo que se pierde y se recobra
es el dinero y no la hora
Quienes dicen que el tiempo es oro
olvidan que para obtener un gramo
hay que remover cien kilos de ganga
que la verdadera ganga es el momento
y las horas extraordinarias no se pagan

Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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