Envejecer no es madurar

Llegados los dolores se han ido los daños.
Ya blanco se me ha caído el cabello.
Ya en mis ojos no veo aquel destello.
Ahora los más de los días son apaños.

Se han ido los años que nadie va a leer,
libros en desvanes clausurados.
Cuantos momentos ya olvidados.
Tantas caras que no volveremos a ver.

Antes de marchitarse, madura la fruta,
pero sospecho que envejecer no es madurar.
Avejentarse es un esfuerzo inútil por durar.
La sensatez es un premio que no se disfruta.

Tener muchos años no me hace más dulce.
El vino se estropea cuando no lo bebe nadie
La amargura no es un plan que lo remedie.
Marchitarse es el trago previo al desenlace.

Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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