Los verdaderos náufragos
son los que ignoran a los ahogados.
Permanecen secos
en medio de la tempestad.
Su corazón de corcho
flota sin chaleco.
En su bote inmenso
no cabe nadie
si no es para remar.
Supervivientes del desastre
que ellos han provocado.
Solo saben nadar
en sus piscinas de burbujas.
Sus barcos pasan de largo
por el océano del auxilio.
Indolentes, acodados en la borda
arrojan salvavidas de piedra.
Su humanidad se pierde
donde los demás se hunden.
Sordos que se lo hacen
miran a otro lado
para no oír
las voces de socorro.
Con los restos de huesos
que trae la deriva
encienden sus hogueras
en la playa de los aquelarres.
Son muchos
los que aparecen cada día
con los pulmones inundados de lágrimas
en la fría arena de la hipotermia,
pero mucha más muerte hay
en los ojos naufragados
de sus espectadores.
Verdaderos indigentes con yate
pero sin mar y sin fondo.
<><><><><><><><><><><><><> Toda poesía es un error del sistema <><><><><><><><><><><><><>
Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.<><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><>