El amor es un monstruo
a veces terrible,
otras amable,
siempre melodramático.
El amor es el disfraz
que utiliza nuestra imaginación
cuando se pone cachonda.
El amor es un habitante de las ficciones
a las que recurrimos
para ocultar una verdad cruel
hecha de sangre y de mierda.
Los huesos del amor son de carne
y de deseo inflamado,
su piel es un antifaz
tras el que se oculta el dolor de la vida.
El amor se dice de muchas maneras
pero se hace de muy pocas.
El amor, mi amor,
es una apetitosa mentira
en la que yo quiero caer
en la que yo quiero caer
porque te quiero.