Confinado

Me voy a permitir sufrir justo hasta donde empiece mi deseo, que es el que dirige mi vida, llena mi vacío y se hace cargo de mis actos, incluidos mis sacrificios. Por eso he pedido a Globo que me suba un gramito de felicidad inmediata de la tienda del barrio, una franquicia colombiana, porque estoy confinado, obedeciendo las directrices de mi gobierno. Con lo cual iré tirando hasta que me vuelva el dolor, cuando se acabé la ilusión, y empiece a consumirme por no consumir en lugar de consumirme por consumir, porque me duele existir y quiero poder salir adelante sin indagar mucho en las causas de mi malestar y sin necesidad de anudar demasiados lazos con mi vecino, más allá de asomarme al balcón para el aplauso colectivo de las ocho.

Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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