Claro que no
o claro que sí,
no está nada claro
que nada esté claro
tengámoslo claro;
no quiero más hablar claro
ni puedo hablar más claro,
así pues, que quede claro:
no perseguiré claridades
ni buscaré esclarecimientos
o esperaré clarividencias,
porque el de la claridad
es un afán oscuro
y clarea ya el horizonte.