Durante miles de años
fuimos tomates
que amamos nuestra tradición
conocíamos de nosotros
por nosotras mismos
apreciábamos lo que sabíamos
para vivir y solo para vivir
éramos vida y la vida era nuestra
siendo nada más de lo que éramos
tomates durante generaciones.
Llegó el desarrollo
Monsanto y la transgénesis
la ingeniería genética
agroquímica y biotecnológica
con toda su ideología productora
su producción ideológica
sus sacrosantos hombres de blanco
en unos pocos reveses
nos dieron la vuelta
convirtieron aprecio en desprecio
vida en muerte
inyectaron en nuestra biocultura
como en tantas otras culturas
la falsa convicción
de que nuestros antiguos saberes
son simplezas supersticiosas
errores de ignorantes.
Mas pronto renacerá la autoestima de los tomates
cuando rechacemos el desarrollo de la estupidez
y las ocultas mentiras de la modernidad occidental.