El verdadero pesimista es el futuro

Temprano esta mañana he salido al jardín
para darles de comer a los gatos.
He desayunado un tazón de te bien caliente
con una cucharada de miel y un pedazo de bizcocho.
Después he dado un largo paseo por caminos tranquilos,
respirando profundo, despejando las piernas, estirando la mente.
En el pueblo he comprado una barra de pan.
Hoy hacía frío pero la mañana ha sido soleada.
Antes de comer he barrido las hojas secas,
arrancado algunas ortigas de entre las lechugas,
podado algunas ramas de salvia y romero.
Mi compañera Dani que a veces disfruta cocinando
ha preparado albóndigas a la jardinera apetitosas.
Hemos comido junto a la estufa,
todavía queda leña para unos cuantos días.
La siesta también en invierno es obligatoria.
Me he sentado un rato ante la pantalla del ordenador
he corregido el poema que escribí ayer,
les he enviado un correo a mis hijos para quedar
y he leído algunos titulares de periódicos.
El anochecer es tiempo de cine en la tele, de charlar,
de meditar, de estudio, de música, de escritura o de lectura.
O tiempo, tan necesario para el mundo, del arte de no hacer nada.
Una cena frugal, una ducha caliente y a la cama.
Aunque a menudo me dicen que soy pesimista
en el presente puedo decir que soy optimista.

No voy a presumir de estar bien informado.
Pero en las noticias del telediario he visto y oído
que el fascismo totalitario se ha vuelto a quitar la careta,
de nuevo las muchedumbres se han cegado
y en muchos lugares del mundo lo han votado
para que se apodere de las instituciones.

Un día más en el mar ha habido decenas de ahogados
de una patera que ha naufragado, ya suman miles
y a los pocos que han sido rescatados
no les dejan desembarcar en ningún puerto seguro,
quienes les ayudan son acusados de tráfico de personas.

En un barrio pobre de la periferia
tres vecinos han muerto en un incendio
provocado por una sobrecarga eléctrica,
tenían la luz pinchada en un piso ocupado,
puede que antes estuvieran viviendo en la calle
después de que les desahuciara un juzgado 
por no cumplir en el pago de sus deudas al banco.
Hay trabajadores indigentes y familias sin esperanzas.

Cinco muchachos jóvenes fuertes y sanos
que fueron condenados a nueve años de cárcel
por un delito de abuso sexual tipificado en el código penal,
después de violar entre todos a una mujer de dieciocho,
siguen en libertad mientras se resuelve su recurso.

Los representantes democráticos de los ciudadanos,
con su majestad el rey de todos sus súbditos a la cabeza
se están quedando afónicos a base de repetir
que las decisiones de los jueces son independientes.
Muchos creen que no es cierto,
que la separación de poderes es una falacia,
y que se repite muchas veces una falsedad
para convertirla en verdad.

Los pensionistas han salido otra vez a la calle
para reclamar merecidas pensiones dignas
después de una vida de trabajo,
el gobierno dice que no hay dinero
y que el problema es que viven demasiados años.
Será porque tenemos la mejor sainad pública del mundo,
a pesar de los recortes presupuestarios.

Por culpa de la crisis tampoco hay dinero para escuelas
lo poco que queda hay que invertirlo en armamento,
la protección de la ciudadanía es lo más importante,
es necesario defenderse de la amenaza terrorista,
armar adecuadamente a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado,
legislar para evitar la disidencia que se puede convertir en violencia.

También parece ser que estamos padeciendo
la irreversible polución de la atmosfera y de los mares,
proliferan los desastres climaticos,
la basura es un problema global,
escasean los recursos como el agua potable,
son algunas de las consecuencias de la contaminación
pero los gobiernos no se ponen de acuerdo para su prevención.

Como tantas veces en el pasado
las noticias dicen que los políticos mienten, que los banqueros roban
los militares asesinan, los jueces prevarican, los medios manipulan
y los poderosos deciden los destinos nada halagüeños
de millones de personas tan inocentes como ingenuas.

Presente, pasado y futuro.
Puedo decir que soy optimista.
No voy a presumir de estar bien informado.
Aunque a menudo me dicen que soy pesimista.
El verdadero pesimista es el futuro.

Este es un blog de poemas, pero para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Y es que métrica aquí hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Suspiros, aullidos y algún jadeo. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Este blog es una acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero. Un error.
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